Uno de los errores más comunes en marketing es asumir que las personas están listas para comprar desde el primer contacto. En la realidad, casi nunca funciona así.
Las decisiones importantes no se toman de inmediato. Antes de llamar, escribir o comprar, las personas pasan por un proceso. Entender ese proceso cambia por completo la forma en que haces marketing.
Generalmente, el recorrido del cliente se ve así:
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Descubrimiento: la persona se da cuenta de que tiene un problema o necesidad.
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Evaluación: compara opciones, investiga y busca señales de confianza.
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Decisión: elige a quién contactar o con quién trabajar.
A este proceso se le conoce como marketing funnel o embudo de marketing. No es un concepto teórico; es una representación bastante fiel de cómo las personas toman decisiones en la vida real.
Cuando un negocio no entiende este recorrido, suelen pasar dos cosas. O intenta vender demasiado pronto, cuando el cliente todavía no confía, o no da seguimiento y deja que el interés se enfríe. En ambos casos, se pierden oportunidades.
En cambio, cuando entiendes el recorrido del cliente, tu marketing se vuelve más claro y más efectivo. Sabes qué tipo de mensaje usar en cada etapa y qué esperar de cada canal.
Un negocio que entiende este recorrido:
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No presiona a vender desde el primer contacto
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Mantiene presencia mientras el cliente evalúa
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Ofrece la información correcta en el momento adecuado
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Da seguimiento sin ser invasivo
El objetivo no es empujar una venta, sino acompañar al cliente hasta que esté listo. Cuando eso sucede, las conversiones se sienten naturales y el marketing deja de ser una batalla constante.
👉 Si quieres profundizar en este tema, te recomendamos leer nuestra guía sobre el marketing funnel para negocios.